miércoles, 6 de julio de 2011

Ya no los echo de menos, al menos no los tuyos

Besos, ¿qué son los besos? Supongo que la mayoría estaréis pensando en el clásico “gesto que demuestra cariño y afecto, y que se da por medio de los labios” pero, hay tantas clases de besos… Besos reprimidos, deseosos de ser dados, besos de odio y de traición, besos de reproche, besos de reconciliación, sin duda unos de los que mejor saben. Besos tímidos, callados, que a veces no se dan con los labios, sino con los ojos, con esos cruces de miradas que a una, le ponen la carne de gallina. Besos dulces, cuidadosos. Besos de amor, de amistad, sin olvidar unos de mis favoritos, los besos de complicidad, esos que se dan tanto en buenos como en malos momentos, al amigo o al amante, y que tienen un gran significado: “estoy contigo”. Besos que quitan el sentido, besos espontáneos, y no tan espontáneos, besos esperados, ansiados, de esos que parecen venir pero, no vienen y que cuando llegan… ¡Ay! Cuando esos besos llegan… Besos de bienvenida, de despedida, besos de duda, de “quiero pero no sé si debo, no quiero estropearlo, no quiero hacerte daño”… Hay muchas clases de besos pero, en mi opinión, hay algo que debería ser común a todos, la pasión. Un beso sin pasión, es soso, desabrido… No es un beso.

En fin, los he dado, los he recibido pero, ilusa de mí, sigo esperando un beso de esos de película, mi beso de película. No me importa cuál pero, de poder elegir, sin duda, me quedaría con tres opciones:
-          El algo planeado y más que esperado, tierno y dulce beso entre Amélie y Nino.

-   
 El apasionado e intensísimo beso en la playa de “De aquí a la eternidad”.



-          O, mi preferido, el que se dan Audrey Hepburn y George Peppard en “Desayuno con diamantes”, bajo la lluvia, más que esperado después de todas las dudas de la protagonista durante la película, lleno de amor y dulzura. Uno de esos besos que te hacen olvidarte de todo, aunque sólo seas un mero testigo…

ç

No hay comentarios:

Publicar un comentario